PR-LE 28 La Cervatina
Ruta de senderismo en el Parque Regional Montaña de Riaño y Mampodre
Nos desplazamos al Parque Regional Montaña de Riaño y Mampodre, para recorrer el sendero PR-LE 28 La Cervatina. El punto de partida de la actividad se encuentra en la Casa del Parque de Puebla de Lillo (1135 m).
Comenzamos la ruta siguiendo la calle en dirección sur, pasando por un merendero. Después de caminar unos metros, cruzamos el río del Celorno por buen puente. Seguimos por pista sin apenas ganar desnivel hasta llegar a un segundo puente, que hace las veces de paso canadiense. Poco más adelante, obviamos el desvío al pico Susarón y continuamos por la pista hasta la fuente del Obispo. Seguidamente, continuamos en ascenso hasta alcanzar la vega Ternillo (1395 m). Durante este tramo evitamos un desvío señalizado a la derecha que nos llevaría por el itinerario corto del sendero.
Una vez en la pradera, observamos a nuestra derecha la peña de la Solana, que ofrece unas magníficas panorámicas del Susarón. Proseguimos la marcha en llano, siguiendo la pista para adentrarnos en el hayedo la Cervatina. Disfrutando de la cromática otoñal, enseguida llegamos a un banco que hace las veces de mirador, con vistas al bosque. Poco después, se presenta el vistoso arroyo Ruidosos, cuyo caudal se descuelga en una sucesión de pequeñas gradas.
Tejeda la Cervatina
Sin perder altura, avanzamos hasta una nueva bifurcación, en la que continuamos por la izquierda para cambiar de valle. Más adelante, la señalización nos indica que debemos tomar el camino de la izquierda para visitar la tejeda. Ejemplares con edades comprendidas entre 300 y 500 años hacen de este bosquete un lugar singular. Finalizada la observación de los tejos, desandamos hasta la bifurcación y tomamos el ramal que baja en busca del valle, cuyo fondo se alcanza al pie de la confluencia de los arroyos Támbado y Rebueno.
Seguidamente, el sendero llanea y, tras pasar por la fuente Fombea, no tardamos en llegar al área recreativa de Pegarúas. En este punto sale a la izquierda sendero que lleva a la ermita de Pegarúas, situada en un resalte. Poco después salimos a una pista asfaltada y, casi inmediatamente, giramos a la derecha para tomar un camino que, bordeando la vega del Silván, nos devuelve a Puebla de Lillo, a los pies del Torreón medieval.



