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Bernat Clarella dimite como presidente de la FEDME
La renuncia del hasta ahora presidente se hizo efectiva el pasado 19 de octubre. Israel Martínez Olalla encabeza la Comisión Gestora que dirigirá la Federación hasta la elección de un nuevo presidente.

La Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME) afronta un nuevo cambio en su dirección tras la dimisión de Bernat Clarella Biarge, que se hizo efectiva el pasado 19 de octubre de 2026, cuando todavía restaba parte de su mandato al frente de la institución.
Aunque Clarella ha justificado su decisión por motivos personales, su salida plantea una cuestión que va más allá de las razones individuales del hasta ahora presidente: ¿estaba previsto desde el principio un relevo a mitad de mandato o se trata de una decisión sobrevenida?
La posibilidad de que existiera un acuerdo previo para facilitar el cambio de presidencia, con Israel Martínez Olalla como relevo, ha sido apuntada en informaciones del ámbito federativo. De confirmarse, estaríamos ante una fórmula que merece una explicación pública, especialmente por tratarse de una institución cuya dirección debe responder ante una Asamblea General y ante el conjunto del colectivo montañero.
Un mandato de cuatro años que se interrumpe antes de tiempo
Cuando Bernat Clarella asumió oficialmente la presidencia, lo hizo para un periodo de cuatro años. Su proyecto se presentó con objetivos de renovación, estabilidad económica, transparencia y búsqueda de consenso dentro de la Federación.
Sin embargo, menos de dos años después, la presidencia queda vacante. Y aunque la dimisión es una posibilidad contemplada en los propios estatutos, la cuestión no es únicamente jurídica. También es de responsabilidad institucional.
Los deportistas, los clubes y las federaciones autonómicas tienen derecho a conocer qué ha ocurrido para que un proyecto presentado para cuatro años cambie de dirección antes de completar la mitad de su recorrido.
Si el relevo estaba pactado desde el inicio, sería necesario explicar por qué se optó por una elección presidencial para cuatro años y no se informó con claridad de que podía producirse una alternancia a mitad de legislatura. Si, por el contrario, la decisión responde exclusivamente a circunstancias personales sobrevenidas, también sería conveniente conocer cómo se ha articulado el proceso para garantizar que el cambio no responda a intereses personales.
El sucesor propuesto por Clarella dirige ahora la Comisión Gestora
Clarella propuso, en su carta de despedida, a Israel Martínez como sucesor y, tras hacerse efectiva la dimisión, es precisamente Martínez quien pasa a presidir la Comisión Gestora encargada de conducir la Federación hasta la elección de un nuevo presidente.
Conviene recordar que la designación de Martínez como presidente de la Gestora corresponde formalmente a la Junta Directiva, conforme al procedimiento estatutario, y no constituye por sí misma una elección como presidente de la FEDME. Sin embargo, la secuencia de acontecimientos resulta relevante desde el punto de vista de la transparencia institucional.
La Comisión Gestora tiene una función transitoria y debe garantizar el desarrollo del proceso electoral. Por ello, que su presidencia recaiga en la misma persona que ha sido propuesta públicamente por el anterior presidente como sucesor genera dudas sobre la separación entre la gestión del proceso electoral y los intereses de continuidad del proyecto que ha dirigido la Federación.
No se afirma que exista una actuación irregular, pero cabe exigir que se explique con claridad cómo se ha producido este relevo, qué acuerdos previos existían y qué garantías se ofrecen para que el proceso electoral se desarrolle con plena transparencia y en igualdad de condiciones para todas las posibles candidaturas.


